miércoles, 3 de febrero de 2021

ALUMNADO DE ALTAS CAPACIDADES: CONCEPTO Y SITUACIÓN ACTUAL.

En esta entrada hablaremos sobre el término de Altas Capacidades, cómo se concibe actualmente, las características de estos alumnos, así como sus necesidades educativas y la importancia de la detección. Ante todo, dejamos claro que es un tema muy amplio, sobre el que se ha escrito e investigado mucho, y sobre el que hoy en día aún se trabaja. No obstante, la finalidad de esta publicación es acercar a las familias y docentes una visión general sobre el concepto, con múltiples referencias y enlaces para quien quiera profundizar sobre el tema.


Los alumnos de Altas Capacidades son alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo en nuestro sistema educativo (art. 73, LOE). No obstante, curiosamente, es uno de los colectivos menos detectados. Se estima que en España, aproximadamente un 2-5% de la población escolar posee alta capacidad.




CONCEPTO

Durante mucho tiempo se han empleado términos como superdotado, alta capacidad, niño precoz, niños talentosos…

El término anglosajón más utilizado es “gifted” (dotado). Implica que una persona es excepcional en algún dominio. En EEUU, la National Association for Gifted Children define a las personas de alta capacidad como:

"Aquellas que demuestran un nivel de aptitud sobresaliente (capacidad excepcional para razonar y aprender) o competencia (rendimiento que los sitúe al menos en el 10% superior respecto al grupo normativo) en uno o más dominios. 

Los dominios incluyen cualquier área de actividad estructurada con su propio sistema simbólico (las Matemáticas, la Música, la Lengua…) o su propio conjunto de destrezas sensorio motrices (la Pintura, la Danza, los Deportes…)”.


Siguiendo a Tourón (2020), uno de los referentes en el estudio de las altas capacidades, es interesante entender el término "dotado" como atributo, y no como una condición únicamente dependiente de la persona. Es decir, debemos entender realmente el potencial de aprendizaje que tiene una persona.

Podríamos hablar aquí del término de inteligencia y entrar en las definiciones dadas por una gran cantidad de psicólogos y pedagogos, pero sintetizando, y recurriendo a un enfoque totalmente práctico, podemos definir la inteligencia como "la capacidad de encontrar soluciones a problemas de diversa índole". Vemos por tanto, que entran en juego muchas variables, como el tipo de problema, la creatividad, la motivación, la personalidad, o el entorno en el que se desarrolla la persona.

Debemos entender la inteligencia pedagógicamente, enfocándonos en darle a cada alumno lo que necesita, a partir de sus capacidades, no en ofrecer la misma respuesta para todos.


En realidad es bastante obvio: si tienes sed debes beber y si tienes hambre debes comer.




Es precisamente esa capacidad, la materia prima que permitirá el desarrollo del talento. ¿Qué sucedería si Mozart nunca hubiera tocado el piano? ¿Si Einstein no hubiera aprendido a leer y escribir? ¿o si Nadal nunca hubiera cogido una raqueta?

Vemos, por tanto, que tenemos que tener en cuenta el talento innato del niño o niña ("gifted"), pero también el entorno en el que se desarrolla, ya que ese ambiente puede potenciar, pero también frenar ese potencial.

Gagné (2015) distingue los conceptos de dotación y talento:
 
  • Dotación, entendida como el uso de capacidades innatas sin entrenamiento, también llamadas aptitudes, en un dominio determinado, situándose en, al menos un percentil 90 entre otros niños o niñas de su edad.
  • Talento, entendido como el dominio de una competencia desarrollada sistemáticamente (conocimientos y capacidades) en, al menos, un campo de la actividad humana, situándose, en un percentil 90 entre "compañeros" (ya no referidos a la edad, sino al tiempo de entrenamiento: por ejemplo, tocar un instrumento, aprender un idioma...).
Es importante también hacer referencia a la Teoría de las Inteligencias Múltiples (Gardner), del que hablamos también en esta entrada enfocada a la orientación vocacional. Hay hasta 8 tipos de inteligencia. Puede que un alumno tenga una dotación en una o varias de ellas y que pueda llegar a desarrollar ese talento siempre que las circunstancias sean propicias. Vemos, por tanto, como el autoconocimiento ya empieza a ser un aspecto clave. A continuación dejamos un vídeo sobre las inteligencias múltiples:






¿CÓMO ES UN NIÑO O NIÑA DE ALTAS CAPACIDADES?

El alumnado de alta capacidad comprende un grupo muy heterogéneo. Por tanto, es difícil delimitar una serie de características que nos permitan "identificarles". Entendemos esta capacidad como un importante potencial de aprendizaje, como un talento a desarrollar. 

¿Cómo podemos saber si nuestros hijos o nuestro alumnado tiene ese potencial?

Algunos indicadores ya desde edades tempranas pueden ser:
  • Mirada muy dirigida, se fijan y observan mucho.
  • Suelen ser muy curiosos, exploran e investigan el medio.
  • Buen tono muscular en miembros superiores e inferiores.
  • Coordinación y equilibrio y buen sentido del ritmo.
  • El juego simbólico (juego a ser mamá, papá, cuidar a los muñecos, a hablar por teléfono...) aparece relativamente pronto.
  • Se saltan etapas, tienen "prisa por crecer".
  • El habla aparece antes del año, o, puede aparecer más tarde, pero desarrollarse y ampliar el vocabulario rápidamente.
  • Gran intensidad emocional. Si tienen rabietas suelen durar más de la cuenta y no se conforman fácilmente. Son perseverantes cuando quieren algo.


En la niñez algunos indicadores podrían ser:

  • Ámbito socioafectivo: Intensidad emocional, sentido de la justicia, perfeccionismo y autoexigencia, les gusta hablar de temas trascendentes, hipersensibilidad (les molestan los ruidos fuertes, las multitudes, las luces intensas o parpadeantes, algunas texturas...)

  • Estilo de aprendizaje. Los alumnos y alumnas con altas capacidades intelectuales pueden aprender más rápido, con más facilidad y de forma diferente a sus compañeros, enfrentarse a contenidos más complejos, mostrar gran atención, observación y memoria, alto nivel de energía, concentración y persistencia, con poco esfuerzo obtienen un alto rendimiento (Calero, 2007), realizar un aprendizaje inductivo…

  • Motivaciones e intereses: amplia gama de intereses y preocupaciones tempranos, alto grado de motivación intrínseca y extrínseca, curiosidad y ganas de aprender… Son como “esponjas” que absorben todo lo que atrae su atención, manifestando una gran necesidad de estímulo. Son capaces de agotar en ocasiones a los adultos encargados de su cuidado y educación.

  • Creatividad (Clark, 2008): imaginación rica en detalles, buscan nuevas formas de enfocar y realizar las cosas, hábiles en imaginar y crear historias, proponer soluciones originales…

  • Disincronía o asincronía: Esta característica hace referencia a un desarrollo no homogéneo o desequilibrado de las áreas: social, cognitiva, psicomotora y afectiva y a menudo está presente en el alumnado con altas capacidades. Por ejemplo se puede observar un desarrollo cognitivo precoz, pero no necesariamente acorde con el emocional o el social. Esto conlleva que puedan tener dificultades para relacionarse con sus compañeras/os, ya que sus intereses son distintos. No tienen problemas de socialización, simplemente tienen otros intereses. 


¿Y en el aula?




Debemos tener en cuenta que estas pueden ser algunas pistas. Puede que aparezca uno o más de estos indicadores, o que no aparezca ninguno y manifieste otras características. Incluso hemos de considerar la comorbilidad con otros posibles trastornos del aprendizaje: Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad, o dislexia o disgrafía... Una alta capacidad no siempre va relacionada con un alto rendimiento académico.
Si quieres profundizar, aquí puedes consultar otras características sobre el alumnado de altas capacidades. 


Podemos distinguir varios términos, como:

  • Talento simple. Persona que sobresale en un área determinada. 
  • Talento complejo, si ese talento se manifiesta en más de un área: matemáticas y música, por ejemplo.
  • Sobredotación. Dependiendo del autor de referencia o incluso de la normativa de cada Comunidad Autónoma, se pueden entender como aquellos que tienen un elevado cociente intelectual, creatividad y motivación e interés por el aprendizaje.
  • Genios. Aquellos que gracias a su talento, han llevado a cabo una obra genial.

El alumnado con altas capacidades conforma un grupo heterogéneo, por lo que las características que enumeramos interactúan entre sí y con el medio cultural y social, posibilitando un mayor o menor desarrollo de las mismas.






IDENTIFICACIÓN

Si tenemos en cuenta la definición de inteligencia que hemos visto anteriormente, estos alumnos tienen una mayor capacidad y ritmo de aprendizaje: aprenden más rápido, y comprenden en mayor medida que sus compañeros. En consecuencia, entenderán los contenidos con más facilidad, adquiriéndolos y no siendo necesaria la repetición de los mismos. Por ejemplo, si explicamos las formas de relieve, es suficiente con una sesión de clase (si el tema les interesa) para adquirir este contenido. Si repetimos y trabajamos este contenido durante varias sesiones, y éste no les parece atractivo corremos el riesgo de que se aburran, desconecten, y puedan presentar conductas disruptivas (hablar en clase, entretener a otros compañeros, molestar...). En muchas ocasiones el alumnado con malas conductas son derivados al equipo de orientación por sospecha de TDAH u otro trastorno, para acabar descubriendo que el origen del problema es bien distinto...


Si perseguimos el desarrollo integral de cada alumno, no podemos dar la misma respuesta a todos, porque cada uno tiene diferentes capacidades y necesidades.



Teniendo en cuenta que un 2% (al menos) del alumnado tiene alta capacidad, y de acuerdo con cifras ofrecidas por el propio Ministerio de Educación (curso 2017-2018), es posible comprobar que, dependiendo de las regiones, más del 90% de los alumnos más capaces están sin ni siquiera detectar:






Por eso es tan importante la identificación temprana. Teniendo en cuenta el estilo de aprendizaje, su capacidad y sobre todo, el ámbito socio-afectivo, entender y atender a este alumnado resulta clave. Deben obtener una respuesta adecuada a sus necesidades, que les motive a seguir aprendiendo y desarrollar todo su potencial. 


RESPUESTA EDUCATIVA


Actualmente la respuesta educativa para este alumnado se aborda desde un enfoque mucho más inclusivo que en décadas anteriores. Por ello, a nivel de aula, se ponen en marcha algunas adaptaciones metodológicas para todo el grupo, como:
  • Utilización de las tecnologías de la información y la comunicación.
  • Facilitarles la tutorización de un compañero.
  • Introducir prácticas que requieran mayor imaginación y creatividad.
  • Favorecer el pensamiento lógico-matemático a través de scape rooms.
  • Potenciar la exploración, la indagación y permitirles profundizar en contenidos o temas de su interés.
  • Programas de inteligencia emocional.
  • Otorgarles responsabilidad dentro del aula.
  • Presentación multicanal, a través de las pautas de Diseño Universal para el Aprendizaje.
  • Colaborar en las adaptaciones metodológicas para compañeros que presenten barreras para el aprendizaje.





A nivel individualizado, algunas medidas a implementar pueden ser:
  • Aceleración por áreas, dentro del aula. Implica avanzar contenido en un área determinada.
  • Profundización por áreas: por ejemplo en Matemáticas si explicamos la suma de unidades, introducirle en las decenas o centenas...
  • Aceleración con su grupo-clase. No necesariamente se debe "pasar de curso". Al igual que se trabaja con otros alumnos con un plan de refuerzo correspondiente a niveles inferiores (alumnos de 5º que trabajan con un nivel de 4º), los alumnos de altas capacidades pueden trabajar a un nivel superior. Gran parte de los contenidos de nuestro currículo son cíclicos y graduales, es decir, se repiten todos los años a un nivel de profundidad cada vez mayor.
  • Grupos de trabajo. Con alumnos de otros grupos o niveles, que les permitan enriquecerse, a través de un taller de radio, una liga de desafíos y enigmas matemáticos...
  • Mentoring. Pueden tutorizar a algunos alumnos del propio grupo o niveles inferiores, ayudándoles a estudiar, y a organizarse. Esto, además de favorecer el desarrollo de la metacognición (pensar sobre el propio pensamiento), les ayudará a tomar mayor conciencia social y desarrollar la empatía y el altruismo.
  • Aceleración. En casos puntuales, y siempre que favorezca su desarrollo integral, se podrá incorporar a un grupo superior al que le corresponda por edad.
  • Coaching o seguimiento individualizado. Por parte de otro tutor que no sea el de referencia o el orientador. Facilita una conexión y establecer un vínculo para aumentar su grado de compromiso, paliar su posible disincronía y facilitar una orientación académico-profesional en niveles superiores.

PROTOCOLO DE DETECCIÓN

En nuestro centro hemos puesto en marcha durante este curso el compromiso de sistematizar un protocolo de detección de este alumnado, no enfocado hacia la propia detección, sino precisamente hacia la intervención, darles lo que necesitan y aprovechar sus potencialidades.

Para ello, mediante este post queremos hacer llegar a familias y docentes una primera aproximación al concepto y características de estos alumnos. 

Si consideras que tu alumnado o tu hij@ se ajusta a este perfil y en el momento en que lees estas líneas crees que necesita una respuesta más individualizada en el aula, puedes realizar los cuestionarios de Rogers online para padres o profesores, facilitados por Habilmind. Si los resultados así lo indican, ponte en contacto con el tutor de tu hij@ u orientador del centro.
  • Descubrimiento del potencial para padres: AQUÍ.
  • Inventario de habilidades de aprendizaje para profesores: AQUÍ



Por último, dejo a continuación un vídeo que me ha parecido muy interesante sobre el tema, donde reflexionan sobre estos y otros aspectos.



¿A qué instituto iré?

El paso a Secundaria es un proceso importante que debe trabajarse en varios momentos durante todo el curso. No sólo implica un cambio de centro, sino también una nueva manera de que los alumnos adquieran un nuevo rol, en consonancia con los cambios que acompañarán a la pubertad y a la adolescencia.



Ya hemos hablado anteriormente del paso al instituto. Si bien durante todo el curso se realizan actividades en las que les vamos presentando a los alumnos de 6º el paso a Secundaria, este curso hemos tenido que reinventarnos tanto los coles como los institutos y ofrecer nuevas actividades para el alumnado. Entre otras, en nuestro centro hemos elaborado esta guía orientativa con información sobre los distintos centros de secundaria de la zona. Os recordamos que tiene carácter meramente informativo y que para cualquier duda o consulta es mejor contactar directamente con los centros.


Muchos alumnos y familias tienen dudas sobre el centro a escoger. A la hora de tomar una decisión es importante tener en cuenta algunas variables, considerar la importancia de cada una y, en base a eso, decidirse. Como ya hemos hablado en otras ocasiones, las decisiones pueden ser acertadas o no, pero una vez hayamos elegido un centro, conviene ser optimistas y no pensar en las opciones que hemos dejado atrás.


Los factores que pueden influir en nuestra decisión son:

  • Compañeros. Es una de las principales razones por las que los alumnos se decantan por un centro u otro. Sin embargo, es importante tener en cuenta que en 1º ESO tendremos nuevos compañeros y compañeras con los que pasar el tiempo. Es importante tener habilidades suficientes para abrirnos a nuevas amistades y conocer gente nueva que nos aporte nuevas experiencias y perspectivas. La adolescencia es un periodo crítico para ello.
  • Programa de bilingüismo. Si en Primaria hemos seguido un programa bilingüe con éxito estamos  preparados para continuar en secundaria con él. Habla con tu tutor/a, que podrá aconsejarte y orientarte sobre la conveniencia o no de seguir en esta modalidad. Y sobre todo, ten en cuenta si te gusta o no. Muchos ya vais sabiendo qué os gusta y qué no de cara a elegir un campo de estudio en el futuro...


  • Localización. La facilidad para llegar al centro es importante. Si está apartado de tu casa, si tendrás que ir sólo o podrá llevarte algún familiar. En caso de que esté muy lejos considera si hay transporte público.
  • Tamaño del centro. Hay muchos tipos de centros de secundaria. Los centros grandes conllevan un mayor número de profesores, de compañeros y de experiencias. Otros centros más pequeños (de una o dos líneas) tienen un trato más personal, y se parecen más a los colegios. 
  • Proyecto tecnológico. Algunos centros utilizan Tablets u otros dispositivos electrónicos sustituyendo total o parcialmente al clásico libro de texto. Considera junto a tu familia si esta metodología puede serte beneficiosa o no.


  • Estudios de formación profesional. Si ya tienes claro que quieres aprender un oficio consulta qué ciclos se imparten en cada uno de los institutos. Te será más fácil continuar en el centro cuando llegue el momento de comenzar estos estudios.
  • Formación profesional básica o PMAR. Ahora con la LOMLOE, los programas de Mejora del aprendizaje y el rendimiento se convertirán de nuevo en Diversificación Curricular. Van dirigidos al alumnado que presenta alguna dificultad no imputable a falta de estudio o esfuerzo, y su finalidad es la titulación en ESO. La formación Profesional Básica puede iniciarse a partir de los 15 años, y va dirigida a aprender un oficio con vistas a continuar estudios de Formación Profesional de Grado Medio. Está enfocada a los alumnos que tienen riesgo de abandonar el sistema educativo. Consulta qué centros disponen de estos programas. Puede ser otro aspecto importante a considerar.

Seguramente haya otras variables que puedas considerar como las actividades extracurriculares o complementarias, por ejemplo, aunque este curso están algo más paradas que de costumbre en muchos centros.

Ahora que ya tienes esta información, y con ayuda de la guía que te dejo a continuación puedes comenzar a pensar en tu futuro. Medítalo, háblalo con tu familia, con tus amigos, y sobre todo contigo mism@. Tomes la decisión que tomes estarás en el camino correcto. 


¡Mucho ánimo!

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martes, 19 de enero de 2021

Taller de Resolución de Conflictos y Habilidades Sociales

 Ayee comenzaron en nuestro centro los talleres de AMFORMAD sobre Habilidades Sociales y resolución de conflictos.


Debido a la situación actual generada por el COVID-19, los talleres se están impartiendo de modo virtual. Este cambio de metodología ha supuesto un  nuevo reto tanto para la formadora como para los alumnos, pero la acogida está siendo muy positiva y las sesiones están siendo muy amenas. 

A pesar de impartirse por videoconferencia, el papel del tutor/a para servir de enlace entre los alumnos y la formadora resulta fundamental. 


Durante las distintas sesiones, que se impartirán en todos los niveles, desde 5 años hasta 6º de Primaria, la psicóloga aborda temas como la gestión de la ira, los estilos de comunicación: pasivo, agresivo y asertivo, o la  importancia del diálogo y la empatía.


En el caso de aquel alumnado que presenta diferentes barreras para el aprendizaje y la participación se han adoptado ajustes metodológicos en colaboración con nuestras compañeras del aula TEA, que les facilitan el acceso a los contenidos del taller, fomentando la inclusión y la normalización. 

Durante el taller se han realizado algunas dinámicas como  la del papel arrugado. Cuando estamos enfadados y descargamos nuestra ira es difícil que las cosas vuelvan a estar como estaban, por mucho que tratemos de repararlas...


Estos talleres se verán complementados con el programa de Emociones que pondremos en marcha desde el Equipo de Orientación a partir de febrero.

Aprovechamos para informar a las familias sobre el portal de Infancia y Familia, de Castilla la Mancha, que podéis visitar AQUÍ , y de las acciones formativas a través de las AULAS DE FAMILIA, que se imparten online sobre diversos temas, como disciplina positiva, conflictos en la adolescencia, uso y abuso de las tecnologías...Podéis visitarlas a través de este enlace, seleccionando vuestra localidad (bajad hasta el final de la página) e  inscribiros de forma gratuita. Actualmente muchos se realizan online.














lunes, 18 de enero de 2021

Cuándo intervenir (y cuándo no) en las peleas infantiles

"Una casa cualquiera, una tarde cualquiera. Una hermana mayor y un hermano pequeño. El hermano pequeño le quita un juguete a la mayor. La mayor le regaña y el pequeño intenta arañarla. La mayor se defiende apartándolo y el pequeño pierde el equilibrio y se queda sentado en el suelo, rompiendo a llorar... Ambos se quedan mirándote... ¿tienes claro qué debes hacer?"


Las peleas o discusiones entre niños, sean amigos, compañeros, o hermanos es un tema que preocupa con frecuencia a padres y madres. No siempre queda claro si como adultos hacemos lo correcto, o si debemos intervenir en determinado momento o no. Generalmente una discusión comienza con un conflicto, es decir, un pequeño (o gran) descuerdo entre dos o más personas.

Los conflictos tienen una función de adaptación social y aprendizaje. Los niños y niñas hacen intentan hacer valer su criterio o sus derechos frente a otros compañeros o hermanos. Como padres nos interesa resolver el conflicto, pero desde el punto de vista educativo nos interesa aún más que los niños aprendan a solucionarlo y llegar a un acuerdo. O en caso de no llegar a ello, que el niño desarrolle estrategias para solventar la situación de la mejor manera posible, ya que los conflictos forman parte de nuestro día a día. En este sentido, en los centros educativos se intentan abordar desde una perspectiva mucho más pedagógica. 

En esta entrada por tanto veremos cuándo es recomendable intervenir en un conflicto y cómo abordarlos. Si bien el tema puede ir dirigido a los más pequeños vamos a definir una serie de principios que te pueden ser de gran ayuda en edades posteriores.


CUÁNDO SE DEBE INTERVENIR

1. Cuando se cometa una INJUSTICIA. En el caso de que uno de los dos implicados en el conflicto tenga más fuerza, mayor tamaño, o mayor carisma (en niveles superiores), y se valga de estas circunstancias para imponer su voluntad al  otro/a de forma sistemática, produciéndose de este modo una situación notablemente injusta consecuencia del abuso de poder.



2. Violencia física de gravedad. En aquellos casos en los que se rebasa el límite de lo tolerable. Es muy importante que previamente hayamos delimitado con claridad con los niños cuáles son esos límites, tanto en casa como en el cole: pegar en la cara, tirar del pelo, arañar, morder... 

Sin embargo, entendemos que otras conductas como un empujón leve (en igualdad de condiciones físicas), un manotazo en la espalda o un forcejeo no son acciones graves.



3. Cuando exista un impacto emocional. Generalmente a través de acciones como insultos, no dejar jugar a alguien o apartarlo del grupo. El punto de inflexión aquí es muy claro: cuando estas acciones comienzan a repetirse de forma sistemática es el momento de intervenir.

A pesar de que los insultos no son adecuados, el verdadero límite aparece cuando el insulto comienza a convertirse en "etiqueta". Del mismo modo ocurre con el rechazo. Cuando un niño es apartado del grupo de forma habitual por otro de mayor carisma o con mayor liderazgo es el momento en que tenemos que tomar cartas en el asunto.





CÓMO DEBEMOS INTERVENIR

Es importante disponer de una estrategia sistemática que nos ayude y nos facilite el camino cuando surja un conflicto de gravedad. De este modo tendremos la seguridad de que lo estamos haciendo verdaderamente bien. Como siempre, recordamos la importancia de PREVENIR la aparición de conductas graves como las que hemos detallado anteriormente.

Los pasos a seguir serán:

1. Comprobar el estado emocional de quien sufre la agresión. Si ha  sufrido una agresión de cualquier tipo debemos garantizar su bienestar no sólo físico, sino también emocional. Ayudarle a calmarse, y permanecer a su lado, verbalizando sus emociones y empatizando con él o ella.

2. Explicar al niño que comete la acción lo que sí se puede hacer y lo que no. Simplemente consiste en recordar una vez más el límite que acaba de sobrepasar: "no se puede pegar en la cara". A veces puede ser que la norma no haya sido acordada previamente, pero es buen momento para hacer ver al niño o niña que la conducta hace daño a su compañero y de qué manera lo puede ayudar. 

3. Definir el límite. Como ya hemos comentado, siempre PREVIAMENTE, haber explicado a los niños lo que no se puede hacer, y determinar cuál es el verdadero límite que no se puede sobrepasar: escupir, tirar al suelo, tirar del pelo...

4. Poner normas. Una vez haya tenido lugar el conflicto, y dependiendo de la edad de los niños, es muy positivo poner normas al respecto. Si por ejemplo en el recreo hemos tenido un enfrentamiento en el que un alumno ha empujado a otro y lo ha tirado al suelo, podemos poner la norma de "no empujar", y entre todos acordar qué sucederá después, en caso de que alguien la incumpla. Se pueden poner por escrito y acompañarlas de algún dibujo.

Esto ya no será un castigo, sino una consecuencia, ya que el niño previamente sabrá qué sucede cada vez que se incumple la norma. Por ejemplo:
- Si tiro al compañero al suelo, le ayudo a levantarse y pido perdón.
- Si escupo, limpio y pido perdón. 

El acto de pedir perdón es positivo que se refuerce, tanto individual como grupalmente. 















domingo, 6 de diciembre de 2020

Dificultades del lenguaje: ¿es normal o tengo que preocuparme?

En esta entrada hablaremos sobre las dificultades del lenguaje y, especialmente, sobre el trastorno específico del lenguaje. Es un tema complejo pero intentaremos ofrecer una información sencilla y útil.

 

LA  IMPORTANCIA DEL LENGUAJE

Aprender el lenguaje y una lengua es aprender el modo de clasificar, ordenar y entender la realidad y el mundo que nos rodea. Mediante el uso del lenguaje representamos, categorizamos y clasificamos, expresamos sentimientos y emociones, transmitimos y recibimos información y hacemos razonamientos complejos.

Esta es la base. Podríamos decir que la lengua que utilizamos y en la que pensamos es nuestro propio “sistema operativo”. Y por ello, la relación entre lenguaje y pensamiento es tan estrecha. ¿El lenguaje determina el pensamiento (Shapir y Worf) o el pensamiento determina el lenguaje (Piaget)? Existe un amplio debate sobre este tema desde siempre, pero el planteamiento más aceptado en la actualidad es que lenguaje y pensamiento interaccionan de tal modo que resulta imposible separarlos.

 


COMPONENTES DEL LENGUAJE

El lenguaje tiene cuatro componentes:

-       Fonología. Hace referencia a los sonidos del habla. Los sonidos se agrupan formando sinfones y posteriormente, palabras. Por ejemplo si decimos “c-a-r-o” no es lo mismo que si decimos “c-a-r-r-o”. Un simple sonido cambia el significado.

-   Semántica. Las palabras tienen significado y la comprensión y ampliación de estos significados permite ampliar el vocabulario. Podemos decir “bonito”, pero también podemos hablar de “bello”, “hermoso”, “lindo”, “mono”…

-      Sintáctica. Se refiere cómo se ordenan las palabras en una oración para transmitir un mensaje determinado. No es lo mismo decir: “no me gustan las patatas”, que “no, me gustan las patatas”. Una simple coma puede modificar completamente el significado de la oración.

-   Pragmática. Usos sociales del lenguaje. Es un componente fundamental para entender y facilitar la relación con los demás. Aquí nos referimos sobre todo a las normas de cortesía (por favor, buenos días, gracias…), a los dobles sentidos (“estas pez”) o al tono del mensaje (“lo estás haciendo genial”; si adoptamos un tono con sarcasmo cambiamos el significado).

 

DESARROLLO DEL LENGUAJE

La adquisición del lenguaje oral es un proceso muy complejo, que comienza incluso antes del nacimiento, cuando el niño empieza a desarrollar le sistema auditivo. Poco después, consecuencia de la estimulación que recibe de su entorno y de la maduración de sus estructuras cerebrales y su aparato buco-fonatorio, el lenguaje continuará desarrollándose en los distintos componentes que hemos visto anteriormente. Sin embargo, hay niños que pueden tener dificultades en la adquisición y uso del lenguaje, lo que tendrá consecuencias tanto cognitivas como comunicativas y sociales.


DIFICULTADES

A la hora de detectar cualquier tipo de dificultad en el desarrollo del lenguaje es importante tener en cuenta cuál puede ser el origen del problema, y, si es la causa única o consecuencia de alguna alteración o trastorno. Algunas de las posibles alteraciones que pueden provocar dificultades en el lenguaje pueden ser:  

a)   Bases sensoriales. Sensaciones y percepciones auditivas, visuales, táctiles, olfativas, gustativas, así como percepciones propioceptivas y cinestésicas para la captación e interpretación de los estímulos externos. 

   La audición resulta imprescindible para captar el lenguaje del entorno y aprenderlo, mientras que las demás percepciones llenan de contenido las palabras oídas. Es decir, una pérdida auditiva puede tener repercusiones en el desarrollo del lenguaje, pero otro tipo de déficits sensoriales pueden tener también alguna dificultad (por ejemplo, los ciegos tienen mayores dificultades para manejar los conceptos espaciales: cerca-lejos, dentro-fuera…)

b) Bases anatómicas y funcionales. Aparato respiratorio, fonatorio, articulatorio, resonador y su funcionalidad para producir el habla.

c)  Desarrollo cognitivo. Desarrollo de las funciones mentales básicas implicadas en el lenguaje.

d)   Desarrollo afectivo, emocional y social. En ocasiones un episodio traumático vivido por el niño o un problema de adaptación a un nuevo contexto en edades tempranas pueden provocar ansiedad y aparecer algunos cuadros como el mutismo selectivo, por ejemplo.

e)   Influencia del medio. El ambiente sociofamiliar en el que se encuentra el niño o la niña influye notablemente en el desarrollo del lenguaje en todos sus componentes. Por ejemplo, si los padres no pronuncian adecuadamente un sonido posiblemente el niño tampoco lo haga.

 



EL TRASTORNO ESPECÍFICO DEL LENGUAJE (TEL)

El trastorno específico del lenguaje se define como el retraso en la adquisición y el desarrollo del lenguaje sin estar asociado a factores como déficits auditivos, problemas psicopatológicos, mal ajustamiento socioemocional, déficits neurológicos evidentes o lesiones cerebrales. Es decir, existe una alteración en el desarrollo del lenguaje con una base neurológica.

Se trata de un trastorno muy heterogéneo que incluye alteraciones en uno o en varios componentes del lenguaje, con diferentes grados de afectación.




En edades tempranas es difícil efectuar un diagnóstico de TEL, dado que los indicadores coinciden con los del Retraso Simple del Lenguaje. Independientemente del diagnóstico, la intervención precoz resulta fundamental. En torno al cuarto o quinto año de vida los niños con TEL mostrarán un estancamiento respecto a los niños que presenten simplemente un retraso del lenguaje. Es importante intervenir por tanto en ambos casos.

Algunos aspectos que pueden indicarnos que el niño puede presentar un RSL (Retraso simple del lenguaje) o un TEL. En los primeros dos años de vida es importante comentar con el pediatra cualquier sospecha que tengamos o signo de alarma como: no reaccionar a un sonido fuerte, no emite distintas entonaciones en el balbuceo, parece no comprender “¿quieres más?”, “acércate”… 

A partir de los dos años y cuando nos encontramos próximos al entorno educativo podemos señalar los siguientes indicadores de riesgo, aunque en ocasiones no sólo pueden indicarnos un retraso en el lenguaje:

-          No habla o emite pocas palabras.

-          No se le entiende cuando habla o pronuncia muy mal.

-          No entiende o no atiende a lo que se le dice.

-          No sabe decir su nombre o no atiende cuando se le llama.

-          Parece enfadarse sin razón.

-          No imita ni hace intención de imitar lo que decimos.

 

Es importante señalar que no siempre nos encontraremos ante un retraso del lenguaje, sino ante uno o varios hitos evolutivos que en otros niños o niñas de su edad suelen estar adquiridos. En muchas ocasiones podremos detectar alteraciones en el habla que con una intervención específica se superarán en un breve periodo de tiempo, pero siempre es recomendable consultar con un profesional.




MEDIDAS DE INCLUSIÓN

En el ámbito educativo la inclusión es uno de los principios fundamentales en la atención al alumnado.

 Por ello, consideramos que los alumnos que presentan algún tipo de alteración en el lenguaje se encuentran con barreras para el aprendizaje que dificultan su progreso, y por ello, se deben poner en marcha medidas que faciliten su máximo desarrollo. Para ello, partimos de sus potencialidades, que habrán sido detectadas en la evaluación psicopedagógica realizada por el orientador/a.

Algunas de estas medidas a nivel de aula  pueden ser:

-     Ubicar al alumno en un lugar donde mantenga contacto ocular contínuo con la maestra y pueda contemplar todo el aula.


-       Reforzarle cuando haga algo bien en mayor medida que al resto de compañeros, dado que tiende a frustrase con más facilidad.


-   Hablarle más despacio de lo habitual, sin romper la entonación, con frases sencillas, y apoyándonos en el gesto.


-    Evitar las preguntas directas. Es mejor darle opciones y cerrarle la respuesta: ¿quieres rotulador o la cera?, ¿quieres cazadora o no?...


-       Nombrarle para centrar su atención: “José, vamos todos a la alfombra”.


-   Pautar el juego y acompañamiento en la medida de lo posible. Tendrá más dificultades a la hora de gestionar los conflictos que puedan surgir de forma verbal.

 

Otras medidas pueden tener un carácter más individualizado, aunque, dependiendo del nivel en que nos encontremos, podrán incluirse o ponerse en marcha con el resto del grupo:

-      Utilizar apoyos visuales para marcar la rutina del aula o de la tarea hasta que el niño la interiorice.


-      Reforzar la mesa de trabajo con tarjetas visuales (por ejemplo, un pictograma que recuerde que hay que estar sentado, un dibujo con una mano levantada para pedir el turno, pictogramas que reflejen los pasos a realizar en una tarea).


-       Utilizar refuerzos visuales y/o auditivos para el aprendizaje de nuevo vocabulario: tarjetas con imágenes, bits de inteligencia…

 

-       Utilizar calendarios con apoyos visuales de colores y fotografías significativas del niño hasta que interiorice los días de la semana o los meses.


-       Anticipar información sencilla, estructurada y con apoyos visuales ante cualquier actividad escolar fuera de la rutina habitual. Aquí  encontrarás unas rutinas elaboradas por ARASAAC.


 Estimular el lenguaje en casa y en el cole:

-   A partir de una palabra o frase incompleta del niño, repetirla de forma correcta. “Dale pelota” -> “Dale una patada a la pelota, muy bien”.

-   Modelado. En situaciones de su interés, reforzando el modelo de los compañeros o actuando como modelo, a la hora de pedir las cosas, de pedir por favor…


-   Imitación. Cuando no entendamos al niño, repetir lo que acaba de decir, para demostrarle que le prestamos atención y que queremos seguir hablando con él.


-  Absurdos. Para motivarle a responder, podemos utilizar respuestas falsas o que le llamen la atención: “es de noche”, “la pizarra es roja”…


-    Cuaderno de comunicación, para que nos cuente lo que ha hecho en casa y lo que ha hecho en el cole.


Por último, también puede ser necesaria una intervención específica en Audición y Lenguaje y/o Pedagogía Terapéutica por parte de los profesionales correspondientes en el centro educativo. Esta intervención quedará recogida en el Plan de Trabajo del alumno.

Finalmente, es importante señalar que en caso de encontrarnos ante un TEL éste tiene una base neurológica, lo que implica que estará presente durante toda la vida del alumno y por tanto, las medidas de inclusión también deberán revisarse y adaptarse durante toda la escolaridad, en función de la evolución del alumno.

Espero que esta entrada te haya resultado útil. Para cualquier duda o consulta, ponte en contacto con el tutor o tutora o el orientador/a de tu centro educativo.

sábado, 5 de diciembre de 2020

Mejorando mi hábito de estudio

La hora del estudio es un tema complejo en todas las edades. Con frecuencia nos encontramos con alumnos o con familias preocupadas y angustiadas porque se le dedica mucho tiempo y esfuerzo, pero los resultados no siempre acompañan. ¿Qué está pasando?




Como todo, es necesario partir de un buen planteamiento para poder abordar el estudio con las mejores garantías de éxito. Son muchas las webs, presentaciones, vídeos e infografías que hablan sobre las técnicas de estudio, cómo mejorar y de qué forma alcanzar el mejor rendimiento. Sin embargo, muchas veces se pierde de vista lo esencial: una buena planificación y el trabajo constante. No sólo nos enfocaremos hacia el éxito, sino que también iremos creando un adecuado hábito que nos vendrá muy bien en los próximos años.


Del mismo modo que un corredor novel no puede correr una maratón de 42 kilómetros, no podemos pretender aprender a estudiar y prepararnos para exámenes de mayor contenido si antes no hemos realizado un trabajo previo.


A continuación veremos algunos puntos fundamentales relacionados con estos aspectos. La entrada va dirigida tanto a familias de alumnado de Educación Primaria como para el propio alumnado de los últimos niveles de Primaria y Secundaria:

1. El examen, ¿lo más importante?
2. El lugar de estudio.
3. Antes de estudiar.
4. Manos a la obra: el método de estudio.
5. Gestión del tiempo.


EL EXAMEN, ¿LO MÁS IMPORTANTE?

El examen, la prueba escrita u oral, es, en muchas ocasiones percibido como el gran enemigo a batir. Pero, a día de hoy, nuestro modelo educativo se basa en la evaluación contínua. Es decir, es importante realizar un buen examen, pero también participar en clase, realizar trabajos o proyectos, preguntar dudas, mostrar interés y buena actitud en el aula, participar en trabajos en grupo… Tenlo en cuenta: el examen no lo es todo. 

Muchos alumnos desarrollan pánico a los exámenes, al temido “día D”, a la prueba escrita. Con frecuencia los nervios pueden dominarte y acabar pensando que “te has quedado en blanco”, que “no sé de qué me están hablando” o que “esto no va conmigo, no valgo para esto”. 




Lo primero de todo: si has estudiado algo como es debido, no se te va a olvidar. El temido “me he quedado en blanco” es realmente producto de los nervios, como una cortina o velo que te impide acceder a tu memoria, pero si lo dominas, podrás recordar todo y afrontar el examen como debes. 

Otro aspecto importante es cómo hayas preparado el examen, y cómo hayas profundizado los contenidos. Un buen hábito de estudio es la base del éxito, así que vamos a ver algunos consejos u orientaciones que pueden servirte de ayuda.



EL LUGAR DE ESTUDIO

Tu lugar de estudio debe reunir una serie de condiciones mínimas para poder trabajar al 100%. Piensa un poco:

- ¿Dónde estudias?
- ¿Tienes una mesa propia?
- ¿Compartes la habitación en el momento de estudiar?
- ¿Hay ruido de fondo?
- ¿Utilizas luz natural?
- ¿Cierras la puerta?
- ¿Te distraes mucho?





1. Mesa y silla adecuadas para ti, con suficiente espacio para dejar tus cosas.

2. Ventilación. Debe haber buena temperatura. Si tienes mucho frío o mucho calor te costará más concentrarte.

3. Iluminación. La luz natural siempre es recomendable, pero tienes que evitar distraerte innecesariamente mirando por la ventana.

4. Silencio. El silencio o el ruido mínimo te ayudarán a concentrarte. Evita la televisión de fondo, la música o si oyes hablar a tus familiares y te distraes.

5. Para los más mayores... fuera móvil. Las redes sociales tienen mayor actividad por la tarde, es cierto. Pero si estás aquí es porque te preocupas por tus estudios. Controla el uso del móvil. Si vas a mirar Whatsapp sólo 5 minutos y vas a estar dándole vueltas a la cabeza durante el resto de la tarde es mejor que reserves el móvil para cuando hayas cumplido con tu trabajo. Controla tus pensamientos. 😉

6. La puerta. ¿Abierta o cerrada? Cuidado. La puerta cerrada debe MEJORAR tu concentración, no ser una excusa para distraerte sin que te vigilen.




ANTES DE ESTUDIAR

1) PREPÁRATE. Debes comenzar a conocerte. Si después de comer quieres descansar un momento adelante, pero no pierdas el tiempo. Echarte y desconectar (DES-CO-NEC-TAR) de todo durante 20 minutos te preparará para comenzar a estudiar.

2) ALIMENTACIÓN. Debes comer sano. Fruta y verdura, al menos 5 veces al día, carbohidratos y alguna fuente de proteína. Los frutos secos, el aceite de oliva o el aguacate por ejemplo son muy buenos para el desarrollo de tu cerebro y te ayudarán a memorizar mejor. Por supuesto evita los fritos, los azúcares innecesarios y las bebidas energéticas. Es sencillo: “cuanto más manipulado esté un alimento más perjudicial será”.





3) EJERCICIO. Por la mañana pasas en clase más de 5 o 6 horas sentado. Tu cuerpo necesita moverse, y tu cerebro también necesita que te muevas. Una media hora de ejercicio físico al día te ayuda a bajar tu nivel de activación y te prepara para concentrarte mejor. Si practicas algún deporte 2 o 3 veces por semana deberás tenerlo en cuenta para el próximo punto.

4) HORARIO. El horario de estudio es algo que debes planificar con mucho cuidado, y que deberás volver a elaborar con frecuencia, dependiendo del ritmo de trabajo. Dependiendo de las extraescolares a las que asistas y del tiempo que debas dedicarle te organizarás de un modo u otro. 

No seas ambiciosa/o, planifícate con cabeza. Si sabes que no puedes mantener la concentración más de 30 minutos comienza por hacer periodos cortos de trabajo con breves descansos: 25 minutos de trabajo – 5 minutos de descanso.


5) A CADA UNO LO QUE LE CORRESPONDE. Es mejor estudiar las materias más complejas durante menos tiempo, pero a diario (o casi a diario). Dependerá del curso en el que te encuentres, pero es bueno dedicar un poco todos los días a aquellas que son más complicadas. 

Por ejemplo, si te cuestan las Matemáticas, dedicarles 15 o 20 minutos diarios te permitirán:

o Saber en qué parte del tema estáis en cada momento.

o Identificar dudas para preguntarlas al día siguiente en clase.

o Familiarizarte con los contenidos a medida que se vuelvan más complejos.


6) MENTALÍZATE. Lo más importante. Estudiar requiere CONSTANCIA, así que tenlo presente. Al igual que con cualquier otra actividad a la que desees dedicarte tendrás días mejores y peores, días en que te apetecerá más o menos, y días en los que memorices o aprendas más rápido. No te desesperes. Esto es una carrera de fondo, paso a paso.






MANOS A LA OBRA: EL MÉTODO DE ESTUDIO


1. Lectura. Primero debes leer lo visto en clase. Recuerda los comentarios del profesor, las curiosidades, las dudas que le han preguntado tus compañeros, o cualquier otro tema que te ayude a situarte más allá de lo que pone en el libro o en tus apuntes. Es importante que preguntes en clase las dudas que tengas, o incluso si no entiendes algo (aunque pienses que eres el único/a, seguro que no). No tengas miedo a preguntar, el profesor no te va a regañar, al contrario. Es señal de que estás siguiendo la clase y que tienes interés. Del mismo modo, presta atención a las dudas de tus compañeros.


2. Subraya. Lee los apartados vistos en clase por la mañana. Puedes subrayar, con un lápiz lo más importante, o incluso hacer pequeñas anotaciones. También puedes utilizar colores para diferenciar conceptos, dependiendo siempre del nivel en que te encuentres. 


3. Dibuja. Otra opción es realizar pequeños dibujos al margen de los párrafos para poder retener algún concepto difícil.


4. Esquemas. Una vez hayas estudiado, el esquema te ayuda a recordar los conceptos principales. Puedes hacerlos a mano o utilizar aplicaciones como MINDMOMO, por ejemplo. Te dejo AQUÍ otros por si quieres explorar.


5. Explícalo. ¿Alguna vez has jugado de pequeña/o a ser el profe? No es broma, explica lo que has aprendido (no lo recites de memoria), a algún familiar o a tí misma/o. Aprendemos un 30% de lo que vemos o leemos, ¡pero un 95% de lo que explicamos a otras personas!







GESTIÓN DEL TIEMPO

El día tiene 24 horas para todos, pero no todos las aprovechan del mismo modo.

1. Analiza cómo gestionas tu tiempo. ¿Cuántas horas dedico al día? ¿Es efectivo? Hay quien dedica dos horas todas las tardes, pero en lugar de fijarte en el tiempo comienza fijándote en SI HAS LOGRADO LO QUE TE HABÍAS PROPUESTO.

2. Planificación tanto de tu tiempo de trabajo como tu tiempo de descanso. El método POMODORO resulta efectivo para algunas personas. Estudia o realiza ejercicios durante 20 minutos, y descansa 5 o10. Acto seguido vuelve a repetirlo. 




3. Fuerza de voluntad. Tengas mayor o menor capacidad, al final no consigue el éxito aquel que tiene mayor potencial, sino aquel que persevera, trabaja a diario y no se rinde.

4. Ponte pequeñas metas. Dependiendo del área o materia: dos apartados al día, CÚMPLELO. Pronto te darás cuenta que no es rentable engañarte o ser demasiado optimista. El trabajo se te acumulará.

5. Material. Organiza adecuadamente tu material. Intenta no tener que cortar tu trabajo para tener que ir en mitad de la tarde a hacer fotocopias o a comprar un bolígrafo, al menos sin haberlo planificado. Si tienes que realizar un trabajo a ordenador intenta hacerlo al comienzo o al final de la tarde. Si lo haces en mitad del estudio puede que te lleve más tiempo (no funciona la impresora, no hay internet, no me funciona el programa…) y al final pierdas tiempo y te agobies. 


Espero que estos consejos os sean útiles. En algunos niveles los complementaremos con un taller explicativo (os pongo a continuación el enlace con la presentación). En cualquier caso ya sabes que para cualquier duda o consulta puedes pasarte por el despacho de orientación.


¡MUCHO ÁNIMO!




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